MUSEO DE LA NOVELA DE LA ETERNA: MACEDONIO FERNANDEZ
Posted: February 8th, 2010 | Author: admin | Filed under: Uncategorized | Tags: Macedonio Fernández Museo de la novela de la Eterna1975 Buenos Aires Tomo VI Obras Completras Corregidor | No Comments »CAPlTULO IX
(En el tiempo entre dos expulsiones de Federico que se acerca veinte veces cada día a “La Novela” desierta.)
La Conquista de Buenos Aires
El Presidente seguía con atención desde tiempo atrás las noticias de la encarnizada discordia que fermentaba en Buenos Aires, por el antagonismo de los dos bandos en que se había dividido la población: Enternecientes e Hilarantes.
Cada uno de estos banaos buscaba dominar; uno con la poemática ultratierna y la invención de relatos apasionantes, y otro con una literatura y multiplicidad de ingeniosos dispositivos dispersos por la ciudad provocadores de grotesco.
Entre los recursos del Bando Hilarante, se recuerda el que impusieron manu militari de hinchar y retorcer los espejos de la ciudad, imaginación que se ordenó y ejecutó en veinticuatro horas y por la que estalló una verdadera crisis de histerismo hilarante que acabó con todo el tránsito, el oficinismo, los negocios de Buenos Aires por una semana. (Recurso que se sospechó equivocadamente era urdido por el propio Presidente y explicaría sus frecuentes viajes y detenciones en la capital. )
La semana siguiente había sido dominada por los Enternecientes. Apoderados de todos los altoparlantes de la ciudad, hicieron repetir todo el día, unánimemente, el poema lacerante de una mujer de avanzada edad y de facciones muy desairadas, que con muy hermosa voz juvenil había enamorado a un joven ciego; cuya mujer, la tarde en que debía esperar la llegada de su novio a quien un genial cirujano acababa de lograr devolverle la vista, se suicida quemándose en una pira tan poderosamnete preparada que redujo en instantes su rostro y su cuerpo a cenizas, en tanto el joven novio, creyendo que preparándose ansiosa a recibirlo con sus mejores vestiduras había ella perecido en un incendio casual, enloquecido se arroja del balcón. Este relato versificado fue repetido por toda la población como desayuno, almuerzo, merienda y cena, con el resultado de que un niño hubiera podido apoderarse del gobiem de Buenos Aires al finalizar la semana enterneciente. Y en verdad, doblemente desdichada: mujer que no resistió verse contemplada con horror por el amado que creía en ella y imaginaría tan beBa: tal horror no habría sentido él nunca ni en ese primer momento porqúe un nacido ciego nada visua: imagina y cuando ve no discierne belleza y fealdad quizá nunca, aparte del acostumbrarse.
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